Durante muchos años nos han hecho creer que no tenemos derechos laborales, que trabajar en una contrata de Telefónica significa no descansar domingos y feriados, o no tener hora de salida. Mientras otros trabajan para vivir, nosotros vivimos para trabajar.
Tenemos obligaciones con nuestros hijos, como ofrecerles un hogar digno y decoroso, vestirlos y alimentarlos adecuadamente, brindarles una buena formación educativa, salir los fines de semana con ellos y, por qué no, viajar para enseñarles el país donde viven, que posee una riqueza cultural e histórica que lo convierten en uno de los principales destinos turísticos del mundo.
Nada nos impide, ni existe ley que prohíba, exigir el respeto que nos merecemos. Pero ello no lo lograríamos solos, sino unidos por el valor real de nuestro trabajo, sea cual fuera el lugar donde laboremos.
Si eres técnico o laboraste para una contrata de una contrata o un día lo fuiste, asume junto a nuestro gremio sindical el camino para alcanzar el “TRABAJO DIGNO”. Que lo sepan todos: reclamaremos para los trabajadores técnicos un sueldo base que cubra las necesidades reales y básicas que todo hogar merece. El salario mínimo vital debe cubrir la canasta familiar, que ahora es fijada en S/ 1.200 mensuales.
“Por un sueldo base de acuerdo a la canasta familiar”
El panorama que debemos cambiar
Compañero y amigo, esperamos que seas portavoz con tu opinión, impulso, presencia y representación donde haya un técnico de telecomunicaciones, ya que debemos entender que TODOS SOMOS UNO Y UNO SOMOS TODOS para las empresas del sector.
Para empezar, es preciso exponer las condiciones en las que laboramos. Durante más de diez años, las empresas tuvieron las ventajas de operación y de explotación de su personal técnico. Desde muy jóvenes, subíamos a los postes y reparábamos o instalábamos las líneas telefónicas. Nuestra empleadora aprovechó nuestro trabajo para obtener beneficios sin valorar a nuestro esfuerzo y compromiso, obviando que la mayoría teníamos y tenemos familias a nuestro cargo. Sin embargo, cuando reclamábamos nuestros derechos, siempre escuchamos la frase “si no te gusta, las puertas están abiertas”.
Poco les importó a estas empresas, si el fin de semana, quincena o al terminar el mes, pudiéramos cobrar por todos los trabajos realizados. Tampoco les interesó que estuviéramos asegurados con derecho a vacaciones, seguro social, gratificaciones y CTS. Muchos de los técnicos, por llevar un poco más de dinero a sus hogares, optaron por perder estos beneficios, debido a que los sueldos en planilla eran menores.
Nuestros maestros, nuestros mejores profesores, quiénes están laborando o laboraron en TdP, que nos llevan años de vida y de trabajo, han ganado el respeto a sus derechos laborales en condiciones favorables para realizar su trabajo y con un sueldo digno.
Todo ello lo lograron porque poseen una virtud que heredaron de los primeros trabajadores telefónicos, y ese se llama UNIÓN. La unión de los trabajadores es el SINDICATO; que significó años de sacrificio, de dolor, de lágrimas, muertes y heridos. Histórico hecho el de 1931, cuando las operadoras dieron cara, encabezaron una huelga y fundaron su sindicato. Somos técnicos, lo que debemos hacer es buscar y recuperar lo que perdimos. Hoy podemos y debemos hacerlo.
Los técnicos
¿brindamos un servicio o vendemos
un producto?
La imposición del pago al destajo, comúnmente llamado producción, cuando lo que ofrecemos es un servicio y no un producto, ha traído consecuencias desastrosas en la imagen y calidad de los servicios que Telefónica ofrece y que es percibido por sus clientes.
Un sistema que han aplicado todas las empresas colaboradoras o services, donde el sueldo fijo es ficticio, es cercarnos al sueldo básico fijado en función de la Remuneración Mínima Vital, que oscila entre los 500 y 600 nuevos soles, sin considerar la responsabilidad ni el conocimiento.
Primero te exigen una cantidad elevada de órdenes de servicio, que en la mayoría de los casos no se cubre en la jornada ordinaria de trabajo; todo esto para ganar un poco más del sueldo básico, laborando más de 48 horas semanales. Por ello, es común ver como los técnicos tocan las puertas de los abonados después de las ocho de la noche, que no ganan lo que deberían, porque cobran al destajo y no las horas extras.
Acaso en Telefónica hay algún técnico que gane 500 soles teniendo que laborar más de ocho horas diarias, quizá los funcionarios de las empresas colaboradoras pueden cubrir las necesidades de sus hogares con esos ingresos.
Mientras más trabajos realicen y liquiden, los técnicos podrán ganar más. Por necesidad económica, ellos realizan de cualquier manera sus órdenes de servicio con el fin de tener mayores ingresos, inclusive realizando malos trabajos, ofreciendo una mala atención, con falsas liquidaciones.
Lo vemos a diario en las calles, las pésimas condiciones en que se encuentra la planta, con cables que parecen telarañas; terminales caídos y sin tapa, técnicos sin vehículos adecuados y que no cumplen las exigencias mínimas de circulación, la mala imagen y presencia del personal, sin identificación ni uniformes.
Somos concientes – sobre todo Telefónica – que se liquidan a como de lugar las órdenes (no hay intención de cambiar). A pesar de la sobrecarga, el trabajador realiza sus funciones por el simple hecho de querer llevar un pan a su casa, aun cuando esto atente contra su salud física y emocional. Todos estos perjuicios, afectan la imagen y calidad que TdP pretende difundir.
Por los reclamos, podemos afirmar que los clientes sienten que no reciben lo esperado ni lo ofrecido, la imagen de la empresa se ha deteriorado, es más, son muchos las quejas por pagos que se hacen por servicio no registrado y que, de un tiempo a esta parte, significaría la única razón de muchos técnicos para seguir trabajando.
Más empleo en el Perú no significa menos pobreza
Se considera que la creación de empleos, de nuevas empresas y la autorrealización en la propia iniciativa, es la fórmula para acabar con la pobreza. A la fecha, se trata de aminorar los porcentajes de desempleo, fomentando la creación de puestos de trabajo, pero con sueldos mínimos, sin derechos laborales, ni beneficios sociales.
En nuestro país, crear empresas es visto como una exclusividad de inversiones extranjeras, sobre todo dentro de las grandes compañías de servicios, finanzas y exportación de recursos, dejando a la industria y empresa nacional posibilidades sólo en la pequeña e incluso la microempresa como sus mejores y mayores medios de desarrollo, es decir, las más grandes planillas de trabajadores pasaron a estar en estas transnacionales.
Si no se logra alcanzar los niveles de trabajo digno, obtendremos mayores índices de desempleo, originando el aumento de la pobreza. Mientras que el gobierno permita que los salarios de los trabajadores en las empresas privadas sean tan ínfimos, se consolidará la política del servilismo, ya que lo sueldos no son regulados por la capacidad, calificación o especialidad alcanzada.
Estamos creando una generación potencialmente violenta e inestable, que no tardará mucho en expresarse por la injusticia y la discriminación que recibe. Este mal servirá para el surgimiento de nuevos radicalismos, que no otorgará tiempo a las promesas. Peruanos que se sentirán capaces de encarar y asumir por cuenta propia el cambio social esperado, que el Estado no otorga.
En el Perú, los sacrificados son siempre los que menos tienen, aquellos que no pueden ofrecer un buen futuro a sus familias. Los beneficiados son los que tienen hasta de sobra, sin importarle el dolor del pueblo peruano, que vive el hambre y la desigualdad de oportunidades. Trabajo digno es un derecho universal que pocos en los gobiernos dieron el interés debido, pues no sólo queremos empleo, sino alcanzar metas e ideales para el bienestar de nuestras familias.
Telefónica muestra menos del 20% de su universo
Somos más de 7,000 trabajadores que realizamos labores para Telefónica. Sin embargo, no somos considerados cuando se evalúa y se aplican medidas de control de calidad y responsabilidad social sobre los servicios que la empresa ofrece.
Nuestra empleadora, recibe continuamente reconocimientos por los niveles de mejores servicios. En esos procedimientos de inspección, las empresas colaboradoras quedamos de lado a pesar de realizar más del 80% de las órdenes de servicio que TDP emite para la atención de sus usuarios. Es decir, se muestra menos del 20% de lo que representa el universo de la compañía a los organismos de control y supervisión e incluso de evaluación. Nos excluyen a pesar que los clientes y abonados ven en nosotros y en nuestros carnets, el logotipo de la empresa identificándonos con ella.
Existe una distancia abismal entre la relación trabajador de Telefónica y los de contratas o de subcontratas. Es de conocimiento que, hasta junio, de los más de 7000 trabajadores técnicos, sólo el 10% figura en planilla de las empresas colaboradoras, el resto labora sin derechos laborales ni beneficios sociales.
A pesar de no ser considerados, ni tener opción a voz ni representación como trabajadores, buscamos una mejora en el servicio que satisfaga al cliente, lo que debería no sólo beneficiar a la empresa, sino a los trabajadores.
Nos dijeron que la privatización traería mejores servicios, a menor costo y con una mejor condición laboral. Creemos que mientras no se regule un sueldo base superior a la RMV para un trabajador técnico y se respeten el integro de sus derechos laborales, no se podrá hacer de TDP una empresa socialmente responsable.
Nosotros, los técnicos y trabajadores que laboramos para las contratas de Telefónica, también queremos formar parte de la campaña que apunta a ser “EL MEJOR LUGAR PARA TRABAJAR EN EL PERÚ". Y lo lograremos…
Informes: Si tienes alguna consulta o deseas realizar una sugerencia, acércate a la Secretaría de Defensa del SUTTP (Av Uruguay Nº 335 – 3er piso – Lima) o visita la página Web del SUT – ITETE (www.sutitete.plades.org.pe).
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