La masiva privatización de los 90 supuso un ingreso de inversión extranjera directa (IED) de US$ 7,720 millones entre 1995 y 1999, según Rosendo Paliza del BCR ('Impacto de las privatizaciones', Revista Estudios Económicos). La más importante fue Telefónica (US$ 2,650 millones), seguida de distintas empresas del sector eléctrico (Luz del Sur, Edelnor, Edegel, Egenor, entre otras) por US$ 1,626 millones.
Luego viene la compra de unidades de Petroperú por US$ 700 millones, seguida de la venta de distintas empresas mineras (Refinerías de Cajamarquilla e Ilo, Cerro Verde, Tintaya, Centromin, entre otros) por US$ 567 millones. Más atrás vienen el Banco Continental (US$ 358 millones), Siderperú (US$ 190 millones) y otros sectores.
La IED que compró los activos estatales privatizados, por tanto, fue importante en telecomunicaciones (servicios), electricidad, petróleo y minería. También destaca el Banco Continental (ahora propiedad del español Bilbao y Vizcaya –mayoritaria- y del Grupo Brescia, donde trabaja el próximo ministro de Economía).
A la IED por privatización, hay que agregar la IED que ingresó “por fuera de la privatización”. Según el BCR, esta fue de US$ 15,553 millones de 1994 al 2003. No tenemos las cifras del 2004 y 2005 porque, lamentablemente, el BCR las ha dejado de publicar en sus Memorias (en el capítulo 'Sector Externo') la inversión desagregada por sectores, lo que hizo hasta el 2003.
De 1994 al 2003, entonces, el 35,7% de la IED correspondió a los sectores de recursos naturales (minería, petróleo y gas). Allí están Yanacocha, Pierina, Antamina y Camisea, fundamentalmente. Un 21,5% adicional se fue al sector servicios, lo que incluye telecomunicaciones, aeropuerto, tiendas de departamentos y comercio en general. También es importante la inversión en el sector financiero y seguros, principalmente bancos y AFP (aquí la IED es mayoritaria, salvo Prima, del Grupo Romero).
Hubo también importantes inversiones en el sector manufacturero, destacando la venta de industrias nacionales: Bavaria (Backus), Nestlé (D'onofrio), Coca Cola (Inka Kola), Unilever (Pacocha), Carozzi (Molitalia), Nabisco (Field y Royal), Polar (Productos Chipy), entre otros.
Si sumamos la inversión en minería, hidrocarburos, financieras y seguros y energía, podemos apreciar que estas tienen apreciables ingresos y rentabilidad, pero no destacan, necesariamente, en la creación de empleo, algo en la cual coincide la mayoría de los análisis económicos. Ese tipo de acumulación es el problema.
Para terminar, si queremos saber quiénes son los sectores con mayor poder económico hay que echar una mirada a las frías cifras. Y, también, leer todos los días en los diarios quiénes son los interesados en que nada cambie. Lo que estarían logrando porque, como dice Jürgen Schuldt, estamos pasando del cambio responsable al “continuismo irresponsable”.
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