El gobierno peruano tiene apuro por firmar el tratado para poder someterlo a votación en este Congreso. Si no se firma y ratifica hasta julio, el destino del TLC es incierto. Los candidatos presidenciales con mayor respaldo político cuestionan la negociación y han anunciado que este tiene que ser debatido y –de ser el caso– renegociado por el próximo Congreso. Eso es lo que han dicho, al menos, en sus discursos electorales.
El problema es que Estados Unidos no está dispuesto a firmarlo porque nuestro país aún no ha cumplido su promesa de eliminar las barreras sanitarias y fitosanitarias para las importaciones de aves y carnes bovinas procedentes de ese país. Eso es lo que ha señalado Susan Schwab, representante adjunta de
Como se recordará, una de las exigencias de Estados Unidos, atendida por el premier Pedro Pablo Kuczynski, fue la firma, a comienzos de este año, de una carta en la que se reconocía que Estados Unidos tenía bajo control enfermedades como el mal de “las vacas locas” y la gripe aviar. Asimismo, que se haría compatible el sistema de control del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria del Perú (SENASA) con el del Servicio de Inspecciones de Seguridad Alimentaria (FSIS) de Estados Unidos.
De esta manera, para el Perú serían válidas y suficientes las resoluciones de la entidad norteamericana para certificar el ingreso de las exportaciones agropecuarias de ese país. La misma propuesta de compromiso que el gobierno peruano aceptó, fue rechazada por Panamá en enero. Ello provocó nuevamente la suspensión de las negociaciones y la renuncia del ministro de Desarrollo Agropecuario, en momentos en que ambos países se disponían a concluir las negociaciones del TLC en Washington, las cuales estaban suspendidas desde hacía un año. “Panamá no debe, bajo ninguna circunstancia, sentar el precedente de aceptarle a otro país que desee vendernos sus productos, el no aplicarle nuestra legislación sanitaria y fitosanitaria vigente”, señaló al explicar las razones de su renuncia.
El Perú no puede cumplir con el compromiso asumido por el premier Kuczynski porque el pasado 13 de marzo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos confirmó la presencia de la encefalopatía espongeiforme bovina, o “mal de la vaca loca”, en el estado de Alabama. Si SENASA eliminara los controles sanitarios a las importaciones de aves y carne bovina procedentes de Estados Unidos, pondría en riesgo no solo el patrimonio pecuario nacional, sino la salud humana. La encefalopatía esponjiforme bovina es una enfermedad degenerativa que afecta el sistema nervioso central y deriva en el ser humano como enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, que causa disminución de las funciones mentales y del movimiento.
En el vecindario andino, el gobierno boliviano se encuentra afinando un programa para prorrogar el ATPDEA. Ecuador está acosado por los movimientos indígenas y por el gobierno norteamericano que apoya a sus compañías petroleras que rechazan la nueva ley de hidrocarburos. La ley busca que el Estado adquiera 60 por ciento del dinero extra que reciben las petroleras extranjeras debido a los altos precios del petróleo. Esta habría sido una de las razones que impidieron la culminación del TLC esta semana.
El gobierno peruano debería poner freno a su impulso de firmar el tratado a como dé lugar, sin el consenso necesario. La conflictiva situación social de los países andinos debería usarse conjuntamente como un elemento de negociación para prorrogar el ATPDEA.
La República 08.04.06
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